La asociación de la hemoglobinuria paroxística nocturna con la aplasia medular es muy frecuente, generalmente precediendo al diagnóstico de HPN1.
Aunque se pueden detectar células HPN en otras enfermedades hematológicas, desde el punto de vista clínico y terapéutico se consideran pacientes de HPN los que presentan clínica hemolítica y/o trombótica1.
¿Qué es la aplasia medular?
La aplasia medular es una enfermedad originada por la lesión de las células hematopoyéticas, lo que conduce a la desaparición progresiva de los precursores en la médula ósea2.
La falta de producción de hematíes, leucocitos y plaquetas genera anemia, leucopenia y trombocitopenia, y ocasiona la tríada clásica de síndrome anémico, infeccioso y hemorrágico3.
En más del 70% de los casos, la causa de la aplasia medular es desconocida, por lo que se denominan aplasias medulares idiopáticas o primarias3.
Causas de la aplasia medular adquirida
Entre las causas identificables de aplasia medular adquirida, las más frecuentes son2:
Fármacos y agentes químicos
Infecciosas (hepatitis viral y otros agentes infecciosos)
Enfermedades de naturaleza inmune
Clon de HPN y aplasia medular
Los clones de HPN están involucrados en más de la mitad de los casos de aplasia medular y en aproximadamente el 10–20% de los casos de síndrome mielodisplásico4.
El desarrollo de estos clones de HPN es un efecto relativamente común y temprano en la evolución de la aplasia. Habitualmente se observan clones de HPN transitorios en aplasia medular y desaparecen gradualmente cuando las células madre hematopoyéticas recuperan la normalidad tras la inmunosupresión5.
Abordaje terapéutico de la Hemoglobinuria paroxística nocturna y la Aplasia Medular
La realización de una anamnesis y exploración física completas es esencial para la identificación de causas relacionadas con el desarrollo de una aplasia medular.
Es importante conocer que los pacientes con aplasia medular pueden desarrollar mutaciones adquiridas que pueden permanecer estables durante años o evolucionar hacia una HPN2.
Una vez diagnosticada la aplasia medular, es fundamental realizar pruebas de HPN6:
Prueba de HPN negativa: deberá repetirse cada 6 meses y espaciarse a una vez al año en ausencia de signos y síntomas6.
Prueba de HPN positiva: se deberá repetir cada 3 meses y solo reducir la frecuencia si la proporción de células HPN se mantiene estable6.
Como se ha comentado, se pueden detectar pequeños clones de HPN en más del 50% de los pacientes con AM, sin llegar a evidenciarse hemólisis. Sin embargo, los clones de mayor tamaño son clínicamente significativos y pueden dar lugar a hemólisis y un aumento del riesgo de trombosis6.
Así, cuando la HPN se asocia con AM, se puede detectar evidencia de hemólisis, asociada a citopenias5:
Así, cuando la HPN se asocia a aplasia medular, se puede detectar evidencia de hemólisis asociada a citopenias5, como:
El tratamiento de la HPN asociada a aplasia medular se basa principalmente en el tratamiento del fallo de la médula ósea subyacente, lo que puede requerir tratamiento inmunosupresor o trasplante alogénico de médula ósea5.
Referencias
Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia. Consenso Español para el Diagnóstico y el Tratamiento de la hemoglobinuria paroxística nocturna. [Internet] Disponible en: https://www.sehh.es/publicaciones/guias-recomendaciones/guia-clinica-en-hpn Último acceso: marzo 2025.
Grupo Español de Trasplante Hematopoyético y Terapia Celular (GETH). Guía para el diagnóstico y tratamiento de las insuficiencias medulares 2024. Disponible en: https://www.geth.es/media/attachments/2024/06/04/gua_aplasia_medular_vok-sin-marcas.pdf Último acceso: marzo 2025.
Fierrez ES, et al. Anemia aplásica. Hemoglobinuria paroxística nocturna. Medicine - Programa de Formación Médica Continuada Acreditado. 2016 Oct:12; 20:1159-1169.
Lian Y, et al. Evolution patterns of paroxysmal nocturnal hemoglobinuria clone and clinical implications in acquired bone marrow failure. Exp Hematol. 2019 Sep:77:41-50.
Devalet B, et al. Pathophysiology, diagnosis, and treatment of paroxysmal nocturnal hemoglobinuria: a review. Eur J Haematol. 2015 Sep;95(3):190-8.
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