Perfil lipídico: recomendaciones para optimizar el control de los valores de cLDL
El perfil lipídico constituye una herramienta fundamental para la evaluación del riesgo cardiovascular. Una interpretación precisa de sus resultados es esencial para la toma de decisiones terapéuticas que optimicen la salud de los pacientes.
Determinar de forma correcta los hallazgos del perfil lipídico en la práctica clínica diaria le ayudará a tener un mejor control de los valores de colesterol.1-2
¿Cómo calcular el cLDL correctamente?
La determinación de lípidos y lipoproteínas se usa para calcular el riesgo de ECVAS y guiar la toma de decisiones terapéuticas. La cuantificación de los lipidos plasmáticos se puede realizar en plasma entero y la de lipoproteínas, determinando su componente proteico.3
El colesterol LDL es el principal objetivo terapéutico debido a su fuerte asociación con la aterogénesis. Los niveles elevados de LDL-C están directamente relacionados con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA).
La determinación del LDL-C se realiza preferentemente mediante métodos directos o, en su defecto, utilizando fórmulas como la de Friedewald o Martin/Hopkins si los triglicéridos son menores a 400mg/dL para su cálculo. Si los triglicéridos son mayores a 400 mg/dL necesariamente se debe hacer una medición directa de colesterol LDL. 1-2
Teniendo en cuenta el papel causal de la apoB en el inicio y la progresión de la ateroesclerosis, lo ideal para estimar el riesgo y guiar las decisiones terapéuticas es la determinación directa de la concentración circulante de apoB aterogénica.
Debido a que todas las lipoproteínas que contienen ApoB (incluidas las VLDL, particulas remanentes ricas en TG y LDL) contienen una única molécula de apoB, la cuantificación de apoB permite calcular directamente el número de partículas aterogénicas del plasma.