Adherencia Terapéutica en los tratamientos crónicos
¿Qué es la adherencia?
La adherencia (AD) al tratamiento se refiere al grado en que un paciente cumple correctamente con las indicaciones médicas: dosis, frecuencia y duración del tratamiento prescripto. En enfermedades crónicas, mantener una buena adherencia es fundamental para reducir complicaciones, hospitalizaciones y costos en salud.(1).
¿Cómo medir la adherencia?
- Existen distintas estrategias para evaluar si un paciente cumple el tratamiento:
- Conteo de comprimidos: se compara la cantidad indicada con la cantidad consumida, considerando adecuada una adherencia mayor al 80%.
- Revisión de blísters: método simple para estimar el consumo real.
- Autoinformes: escalas como Morisky, TABS o MAR, aunque pueden estar sesgadas por factores emocionales o de comunicación.(2).
Ningún método es perfecto; por eso suele recomendarse combinar varios.
Consecuencias de la falta de adherencia (1).
La baja adherencia se asocia a:
- Peores resultados clínicos.
- Aumento de consultas médicas, internaciones y costos generales.
- Mayor morbimortalidad cardiovascular (3)
- Pérdida de productividad hasta 2–3 veces mayor que los costos directos de salud (4).
- En el caso de los fármacos hipolipemiantes, especialmente estatinas, cerca del 67% de los pacientes no cumplen adecuadamente el tratamiento, aumentando el riesgo de muerte cardiovascular, internación y nuevas revascularizaciones (5).
Causas frecuentes de baja adherencia (1)
La falta de adherencia suele pasar desapercibida y responde a múltiples factores:
- Dificultad para comunicar la verdad al médico.
- Barreras económicas, educativas o culturales .
- Información confusa o inexacta proveniente de Internet o redes sociales.
- Preocupación por efectos adversos.
- Falta de comprensión del beneficio real del tratamiento (6).
- Polifarmacia o esquemas complejos.
- Frases como “me olvidé los lentes” o “lo leo después” pueden ser indicios sutiles de baja adherencia.
El rol clave de la comunicación y la empatía (7).
La adherencia mejora significativamente cuando existe una relación médico–paciente sólida, basada en:
- Comunicación clara y bidireccional.
- Explicación sencilla de riesgos y beneficios.
- Revisión periódica de dudas e inquietudes.
- Acompañamiento emocional.
La empatía es un elemento central en la práctica médica moderna: permite comprender el contexto psicológico, social y cultural del paciente, fortaleciendo el vínculo y favoreciendo la continuidad terapéutica.
Estrategias para mejorar la adherencia
- Explicar que los beneficios del tratamiento requieren continuidad sostenida y, en muchos casos, de por vida(8).
- Simplificar esquemas (por ejemplo, combinaciones en un solo comprimido).
- Ofrecer seguimiento mediante consultas presenciales, mensajes, llamadas o videoconsultas.
- Conversar en cada encuentro sobre efectos adversos y expectativas del tratamiento.
- Confirmar la comprensión del paciente y reforzar la importancia de su participación activa (7).
En síntesis, la adherencia es empatía entre profesional y paciente y medicaciones con posibilidades sencillas de acceso.
Contenido desarrollado por la Dra. Cecilia Perel (Coordinadora de Obesidad y Síndrome Metabólico del Hospital Rivadavia)
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